El impulso nocturno
Prologar este libro supone presentarnos: somos el Grupo Literario Alejandría. Nos reunimos a comienzos de 2005, a causa de la afinidad en común y el interés compartido en desarrollar un proyecto literario que fuera más allá del acto individual de la escritura.
Las “Noches de cuentos” surgieron de inmediato, como una idea repentina y concreta; su dinámica y modalidad actual estuvieron asombrosamente desde el inicio. Por ellas ya pasaron más de cien cuentistas, la mayoría inéditos, pero también escritores valorados y reconocidos que se interesaron en participar.
Un legado de esa experiencia es este libro, son estos cuentos. De la suma de todos ellos, hemos elegido 15 que constituyen, para nosotros, más que una antología, una primera colección.
Nuestra memoria espontánea y la intención de mostrar la diversidad y multiplicidad de los textos que recibimos, puede que justifiquen el criterio de selección. Sentimos, al hacer este libro, el compromiso de ser fieles al silencio, la atención y el comentario que todos estos relatos suscitaron cuando fueron leídos. La oralidad en las “Noches de cuentos”, regida por sus propias leyes, determina el destino de los textos. Si algo hemos comprobado a lo largo de este tiempo, es la profunda independencia de registro que la lectura oral conlleva; sobre todo, teniendo en cuenta la arraigada costumbre de que el acto de leer requiera silencio y soledad. Nos interesa tal diferencia, nos parece un campo para compartir y seguir explorando.
De un tiempo a esta parte, entendemos que “Alejandría” ha devenido un lugar. Decir “en Alejandría”, es hablar de algo que pasó en alguna de las “Noches de cuentos”. Esa desnaturalización del nombre nos gusta, y nos parece que es la muestra más acabada de aquello que buscábamos cuando nuestro proyecto comenzó. Alejandría es un lugar de participación y circulación de lectores, escritores y, por cierto, de literaturas. Distinta de una conferencia, una clase o un taller, la estructura de Alejandría propone lugares móviles e intercambiables. Los que escriben pasan a leer, los que leen pasan a escuchar, los que escuchan y leen vuelven a escribir; y todos por igual pueden abstenerse, dar o recibir su palabra, su opinión o su crítica.
Por último, hemos llamado a este libro “El impulso nocturno”; Alejandría siempre sucedió de noche, no sólo las “Noches de cuentos”, nuestras reuniones y hasta nuestro origen fueron de esa manera. Cábala, insistencia, símbolo o casualidad, ante su aparición, hemos dejado que el impulso de la noche se adueñara del título.
Esperamos que este libro, además de lanzarlos a esa tierra indócil y cautivante que es la ficción, sea otra forma de invitarlos a conocer o a regresar al lugar por el que estos cuentos y sus autores, ya pasaron.
Grupo Literario Alejandría, marzo de 2007
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