El Lazarillo de Tormes es ante todas las cosas una novela de tipos, de caracteres psicológicos que muestra al mundo español, sin la máscara de la virtud: el avaro, el miserable, el ruin: todos los amos de Lázaro son iguales a Tartufo, el personaje de Moliere. La sátira los construye, les da vida, los crea. Y le demuestra a los dueños de la censura que por más que le saquen partes, el texto ya está construido, y ya ha desenmascarado las muecas feroces del hombre y su tiempo. Publicada en 1552, y con un lenguaje que refleja las costumbres de una lengua sin gramática establecida, La vida del Lazarillo de Tormes es el fiel reflejo de las estructuras narratológicas que exigen las novelas picarescas.