“Es un detalle. Como en esas pinturas enormes y llenas de hombres meticulosos destripando a alguien, en las que siempre hay un personaje que nos está mirando a los ojos. La cara con más sombras, afilada y carcomida desde algún rincón, nos mira, abstraído de lo que sucede sobre la mesa de disección. Pero no nos mira a nosotros, mira nuestro gesto de mirar, mira nuestra mirada.” -R.R.