El pecado es la materia prima de la Iglesia. Se acaba el pecado, se acaba la Iglesia. Por eso la Iglesia ama el pecado. El amor es la materia prima del Capitalismo. El 90% de los gastos de los seres humanos es por amor. Por eso el capitalismo ama el amor. O sea, que esos dueños del mundo son la Iglesia y el Capitalismo sobreviven gracias al más sublime de los pecados que es el amor. El protagonista de éste libro, un asesino a sueldo del Ejercito Argentino, está entrenado para matar para defender ese pecado.